PATATAS BRAVAS CON ALIOLI Y SALSA DE TOMATE


Estas patatas bravas (sin salsa brava) son muy comunes en bares de tapas de Barcelona como el Ten's, Casa Guinart, La Pepita o Kilo. Los que me seguís por Instagram sabéis que allá donde voy, si hay patatas bravas, allá que me las pido. Es mi tapa favorita y me encanta probarlas de todas las maneras.

No creo en las "versiones únicas" y "no-cambiables" de las patatas bravas (o de cualquier receta). A mí las bravas me gustan todas, bueno, todas las que estén ricas. Estas son las terceras que publico en el blog y no por eso son más o menos ricas. Simplemente, son diferentes. Os recuerdo las otras dos versiones para que podáis decidir cual os gusta más: Patatas bravas by MJPatatas bravas.

INGREDIENTES: 4 personas

2 patatas
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Cebollino fresco

Para el alioli:
1 huevo
Aceite de girasol
Zumo de 1/2 limón
Sal
1 ajo

Para la salsa de tomate:
160 grs de tomate triturado
2 c/s de aceite de oliva virgen extra
1/4 de cebolla
1/2 ajo
1 c/c de azúcar moreno
Unas gotas de Tabasco (al gusto)
1 c/c albahaca fresca picada

PREPARACIÓN:

Antes de hacer las patatas vamos a preparar las dos salsas. Empezamos con el alioli. En casa nos gusta ligero, así que la cantidad de ajo será un poco según vuestro gusto. En un bol de la batidora cascamos el huevo, añadimos el zumo de 1/2 limón, el ajo y un pellizco de sal. Echamos un poco de aceite de girasol, lo suficiente para cubrir el huevo y batimos. Vamos incorporando poco a poco más aceite hasta conseguir la textura deseada. En este caso, ligeramente espesa. Si la queremos más líquida, añadiremos menos aceite. Reservamos en la nevera bien tapada hasta el momento de servir.

Ahora vamos con la salsa de tomate. Es tan sencilla como hacer cualquier salsa de tomate. En una sartén sofreímos la cebolla y el ajo bien picado. Una vez listo incorporamos el tomate, el azúcar moreno y el tabasco. Sofreímos durante 15-20 minutos. Justo antes de servir, incorporamos la albahaca y mezclamos. Reservamos a temperatura ambiente.

Pelamos las patatas y las cortamos en gajos no muy grandes. Salamos ligeramente. Freímos en abundante aceite de oliva virgen extra. Yo las frío a fuego lento, sin moverlas demasiado. Al final, subo el fuego para darle el toque crujiente y dorado. Una vez listas, las escurrimos sobre papel de cocina para que suelten el exceso de aceite.

Colocamos las patatas en un plato, salseamos con el alioli y, seguidamente, con la salsa de tomate. Finalmente, decoramos con un poquito de cebollino fresco picado.

Para degustarlo mejor, os recomiendo mojar siempre las patatas en las dos salsas o mezclarlo todo antes de empezar a comer... Lo que si os aseguro que están ¡riquíííísimas!

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